sábado, octubre 20, 2012

Juventud Idiota


Sábado por la noche a una hora tan prudente que no la voy a decir.
Caminando al encuentro de mi pequeño grupo de amigos, que como muchos otros grupos, deciden quedar por el centro de la ciudad para ampliar sus posibilidades de comercio y de bebercio.
La avenida por la que me encontraba, que bien podría ser un paseo mas que avenida, estaba llena de gente que con sus prisas marcaban las aceras con sus pasos acelerados.Cada cual con su plan en su cabecita.
MP3 encendido, música a medio volumen y con las prisas de siempre me dirigía a nuestro punto de encuentro habitual.
De repente tras de mi dos voces que se dejaban oir entre los acordes agresivos que salían por los auriculares.
-¡Eh tú!¡Menudas patillas!-Comentó alguien con tono despectivo.
Las patillas, una de las cosas por las que me puedo dar por aludido.Pues me dí.
-¡Eh tú!¡Vaya Zapatillas!¡Azules,que risa!
-Si, y mira como anda.-Dijo otra voz aún más aniñada que la anterior.
Seguí andando.No seria yo el que se fuera a parar a decirles algo.
-Pero mira que orejas,no se como no nos oye.-Siguió la primera voz dando la tabarra.
-Y que pelo tiene.-Continuó la otra voz mientras los coches ahogaban sus palabras con el ruido de los motores.
A mi lo único que se me venía a la cabeza era el interrogatorio al que sometió Caperucita al Lobo vestido ya  de abuela.A lo que mi entrecejo empezaba a arrugarse y las ganas de matar iban aumentando ( no de manera literal).
-Si pero mira que patillas.Menudo idiota que ni nos oye con esas orejas.-Sentenció por último.
Y antes dejarle continuar desplegando su abanico de argumentos e increpaciones, me quite los auriculares y tras un giro rápido de 180 grados sobre mis pies, y levantar la mirada hasta casi alcanzar los dos metros de altura que tenia uno de mis oponentes, pude mirar cara a cara a los autores de tanto piropo.Una pareja de niñatos, no mas de 17.El alto, y ella agarrada del brazo de su compañero, los dos uniformados de poligoneros. Chandal, pelo de punta y maneras de delincuente proactivo.
-¿Deciais algo?-Pregunté.
-No si no era a tí.-Contestó.
-¿Ah no?Entonces a quien se lo decías, no veo a nadie mas por aquí ni con zapatillas azules ni con patillas.-Volví la mirada e hice un pequeño repaso de la gente que rondaba el circulo que mis oponentes y yo habíamos formado.Nadie cumplía con esas descripciones,solo yo.El peatón despistado, ensimismado en sus pensamientos y con la mirada puesta en el reloj.
-De que vas chaval que no era a tí.-Dijo la acompañante con cara de palo.
-Además tus patillas estan bien.-Sugirió el otro individuo.
-¡¡Me cago en la leche!!¿Como que no?¿Os estáis riendo de mi?-Entonces aparté mi capa violentamente, y desenvainé mi florete. De un solo tajo ensarté a los dos en el hierro de mi espada, obteniendo mi satisfacción y zanjando el asunto, sin apenas dejarles a tiempo a reaccionar ni a decir una frase épica antes de su último lamento.
Pues no, me conformé con hacerles ver que me había dado cuenta que era de mi de quien se reían  verles la cara de medio-idiota medio-sorpresa y comprender que eran unos criajos malcriados y sin educación de la que últimamente nos sobra tanto en este país.
Y diles tu algo, que encima te montan el pollo.

3 comentarios:

Álvarez Sánchez V dijo...

la rabia que me dan semejantes payasos...

EnBuenaLid dijo...

Estoy contigo.

Jesús Ángel dijo...

Pues a mi igual se me va la mano, mal si, pero yo es que me pierdo con semejante basura humana.

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